En enero de 2026, un tren de alta velocidad Iryo descarriló cerca de Adamuz, Córdoba, e impactó con un tren Alvia de Renfe, causando alrededor de 46 muertos y más de 100 heridos. Este accidente, el primero entre dos trenes de alta velocidad en España, expuso problemas de mantenimiento y coordinación, intensificando la desconfianza en la seguridad ferroviaria y trasladando los cuestionamientos previos sobre la gestión de ADIF hacia un impacto social directo y grave.

En este contexto, nuestra Managing Partner, Cristina Murgas, comparte su visión experta sobre la gestión de la reputación y la comunicación.

¿Cómo describirías la reputación del sector ferroviario en España justo antes del accidente?

Ya antes del accidente el sector afrontaba problemas reputacionales ligados a directivos y gestores del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, ADIF, por tráfico de influencias, presuntas adjudicaciones irregulares de contratos públicos y en obras ferroviarias en los últimos cinco años.

Las investigaciones aún están abiertas, como el caso Koldo, una de las tramas principales en la que están implicados y detenidos asesores y altos cargos políticos (Min. Transportes incluido).

Algunos medios de comunicación, en su papel de investigadores y difusores, han dado buena cuenta de dichas irregularidades y falta de transparencia en adjudicaciones, que han erosionado la imagen de ADIF ante la opinión ciudadana.

¿Qué cambia en términos de reputación tras el accidente?

El accidente ha amplificado la erosión de la reputación del sector. El impacto de la crisis está en el momento más complejo: ya no hablamos de corrupción sino de consecuencias en la mala gestión que han impactado duramente a la sociedad causando la muerte de ciudadanos y elevando la desconfianza de la red ferroviaria española a escala internacional.

La imagen de negligencia e inseguridad genera falta de confianza y toca la marca España a nivel internacional.

También ha quedado demostrado la falta de escucha. Vemos en las noticias las innumerables quejas en los servicios que se han ido acrecentando con los años, sin haber sido atendidas. En la salvaguarda reputacional de una marca escuchar debe estar en el ADN. Es intrínseco y permanente.

¿Cuáles son los puntos fuertes y débiles de la reputación de este sector?

Si antes se asociaba a fortaleza contar con trenes de alta velocidad, el accidente ha puesto en tela de juicio el cuidado y la seguridad de las vías ferroviarias en España, que sean realmente sostenibles o funcionen con tecnología avanzada.

También hemos asistido con desconcierto a la lenta gestión y coordinación en el accidente, debilidades que se han agrandado y que aún exigen respuestas.

¿Cómo puede el sector ferroviario recuperar la confianza?

No existe una regla de oro para reconstruir la confianza a medio plazo, sobre todo cuando hablamos de vidas que se han quedado en el camino, la mayor pérdida que se puede contemplar. Urge un plan integral y transparente.

En comunicación la veracidad, la coherencia y la transparencia ante una crisis ayudan a mitigar el impacto negativo y restaurar la confianza en menos tiempo. Desde luego el desafío más allá de comunicar requiere que el gobierno afronte un plan de inversiones en la modernización de las infraestructuras, mejore los sistemas de alerta y que la seguridad esté al nivel de los estándares internacionales.

La sociedad valora y exige acciones correctivas inmediatas (acompañamiento a las familias afectadas, sanciones, cambios de directivos, inversiones). Si se llevan a cabo, la confianza empezará a regenerarse.

¿Qué papel juegan los medios de comunicación y creadores de contenido en esta tragedia?

Como formadores de opinión y amplificadores de los hechos tienen una responsabilidad grande para el control de las emociones sociales. No caer en el sensacionalismo, sobre todo en la era de la imagen y del poder de las redes sociales debe ser un buen objetivo, igual que no solo informar sino contribuir a la transparencia y justicia que tranquilice en vez de generar más ruido dañino.

Ayudan a regenerar la confianza en la percepción pública siempre que sean instrumentos que castiguen la opacidad y la falta de transparencia, se premia el buen ejercicio del periodismo de investigación, aquel que contribuye a la presión para alcanzar la verdad.

Publicado en Dircomfidencial